Los imprescindibles para un buen sellado por inducción

28/09/2018

En este artículo trataremos el tema de la aplicación práctica del sistema de inducción.

La experiencia de los profesionales de Cap Sealing Products en el campo del sellado por inducción nos permite disponer de un amplio registro de los problemas con los que se encuentran algunos de nuestros clientes en la aplicación del sellado por inducción de sus envases.

Para un buen sellado por inducción necesitamos tres elementos básicos:

  • El conjunto envase-tapón
  • El opérculo de inducción
  • El sellado por inducción

En primer lugar, trataremos los posibles problemas que pueden resultar del conjunto envase-tapón. Los criterios para la elección de uno u otro envase no tienen nada que ver, normalmente, con el criterio de adaptación o no al sistema de sellado por inducción. Por esta razón, y a menudo, aparecen problemas cuando uno intenta realizar un sellado en un envase que no está pensado a priori para ello. Aconsejamos entonces, que si una empresa tiene previsto que su producto reciba un cierre de calidad y seguridad como el sellado por inducción, que incluya entre los requisitos de búsqueda del envase adecuado, la capacidad del envase de ser sellado por inducción.

Los problemas habituales cuando el conjunto envase-tapón no se adapta bien al sellado por inducción son los siguientes. Aquí mencionamos algunos:

   a. El tapón no hace suficiente presión contra la boca del envase.

   b. El tapón tiene un diseño interior -p.e. un cono interior- que es incompatible con un opérculo de inducción.

   c. La boca del envase no es completamente plana o tiene irregularidades.

Todas ellas tienen solución, más o menos complicada, pero la tiene, y se debe valorar su coste.

En segundo lugar, encontramos el opérculo de inducción. Se trata del elemento que nos permitirá cerrar herméticamente el envase. Por lo tanto, debe seleccionarse el material más adecuado para ello teniendo en cuenta el material del envase y el contenido que lo llenará, como ya hemos contado en artículos anteriores de este blog. En este punto me gustaría añadir la necesidad de valorar como solución a los problemas 1.a y 1.c la elección de un material más grueso. Mediante el grosor del material podríamos solucionar el problema del contacto entre elementos. Si no es así, deberemos buscar una junta o FOAM que nos ayude a ello.

Por último, nos quedan los posibles problemas en la ejecución del sellado por inducción sobre el envase cerrado y con el opérculo instalado. Con cualquiera de las selladoras de inducción que usemos, ya sean automáticas o manuales, debemos tener en cuenta lo siguiente:

  • La distancia entre el cabezal de la selladora y la boca del envase.
  • La potencia y el tiempo.
  • La centralidad de la onda.

Respecto de la distancia, debe ser la mínima posible. Respecto de la centralidad de la onda, debemos tener en cuenta como se emite la onda de inducción para entender que cuanto más centrado esté el envase respecto de la emisión de la onda, mejor será el sellado. Y respecto de la potencia y el tiempo, recomendamos realizar pruebas de menor a mayor -potencia y tiempo- para ajustar y adaptar la potencia a cada tipo de envase hasta que se compruebe un sellado perfecto. Si se pasan, notaran el olor a quemado o, simplemente, que los opérculos no se pegan a la boca.

Más allá de estos tres grandes bloques de posibles problemas, existen otro tipo de problemas relacionados con el envasado del producto. Si es un envasado automático muy rápido o agresivo, podrían quedar restos del contenido en la boca del envase y dificultar el correcto sellado.