Sellado por inducción

El sellado por inducción es el sistema más limpio y seguro para el cierre de envases de cualquier tipo y para cualquier industria. Evita las fugas del producto durante el transporte y ofrece total garantía de inviolabilidad al consumidor final.

El sistema de sellado de envases por inducción es un sistema limpio y sin contacto a través del cual un opérculo o 'disco' de aluminio queda pegado a la boca de un envase.

Fue desarrollado hace más de 35 años y originalmente pretendía prevenir la fuga de productos químicos de las botellas de plástico. Ahora es el único proceso que puede ser utilizado con casi cualquier tipo de envase y cierre para el sellado de alimentos, bebidas, medicinas, disolventes, agroquímicos...

En primer lugar, para sellar un envase es imprescindible la existencia de una tapa, y esta no puede ser metálica. El disco de inducción debe estar ya colocado dentro de la tapa. Una vez cerrados los envases con la tapa -y su correspondiente disco de inducción-, estos deben pasar por la selladora de inducción. El campo electromagnético generado por el cabezal de la selladora de inducción penetra en la tapa, calienta la lámina de aluminio que, a su vez, funde la fina película de polímero del disco. En pocos segundos, al dejar enfriar el material, el disco quedará pegado a la boca del envase.

Este tipo de cierre eliminará fugas del producto, ofrecerá seguridad -ya que evitará manipulaciones-, alargará la vida del producto y, en general, realzará la confianza del cliente en su producto.